PLANTA MEDICINAL

Caléndula

Calendula officinalis L.

La caléndula (Calendula officinalis) es una planta herbácea de la familia Asteraceae, reconocida por sus características flores de tonalidades amarillas y anaranjadas y por su larga tradición dentro de la herbolaria europea.

La parte medicinal más utilizada son sus flores, ricas en triterpenos, flavonoides, carotenoides, saponinas y otros compuestos fenólicos. Entre sus componentes destacan derivados del faradiol, relacionados especialmente con su actividad antiinflamatoria.

La caléndula es conocida principalmente por su utilización en el cuidado de la piel y las mucosas. Sus preparaciones se emplean tradicionalmente para acompañar pequeñas heridas superficiales, irritación e inflamación de la piel, así como molestias inflamatorias leves de boca y garganta.

Su aplicación externa constituye uno de sus campos mejor documentados y explica su presencia habitual en cremas, pomadas, ungüentos, macerados oleosos, compresas y enjuagues destinados al cuidado de piel sensible o irritada.

También posee una tradición de uso interno relacionada con el sistema digestivo y las molestias menstruales, aunque estas aplicaciones cuentan con menor respaldo clínico que su utilización tópica.

Piel y cicatrización Inflamación y mucosas Bienestar digestivo
Flores frescas de caléndula con pétalos secos en composición botánica.

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¿Qué es?

La caléndula (Calendula officinalis) es una planta herbácea de la familia Asteraceae, cultivada desde hace siglos tanto como planta ornamental como medicinal. Se caracteriza por sus llamativas inflorescencias de color amarillo a naranja intenso.

La parte medicinal utilizada principalmente son las flores, especialmente los capítulos florales completamente abiertos y posteriormente desecados. Estas contienen triterpenos, flavonoides, carotenoides, saponinas, polisacáridos y compuestos fenólicos, además de pequeñas cantidades de aceite esencial.

Entre sus componentes más estudiados se encuentran los ésteres de faradiol, relacionados especialmente con su actividad antiinflamatoria, además de flavonoides derivados de quercetina e isoramnetina y carotenoides como luteína y betacaroteno.

Su campo de utilización más característico es el cuidado de la piel y las mucosas, donde posee una larga tradición como planta calmante, antiinflamatoria y reparadora.

Origen y contexto botánico

El origen exacto de Calendula officinalis no está completamente establecido, aunque se considera estrechamente vinculada con la región mediterránea y el sur de Europa. Su cultivo se extendió ampliamente y actualmente puede encontrarse en numerosas regiones templadas del mundo.

Es una planta generalmente anual, de tallos erectos y ramificados y hojas alternas de aspecto ligeramente carnoso. Sus capítulos florales presentan tonalidades que van del amarillo dorado al naranja intenso.

Pertenece a la familia Asteraceae, la misma familia botánica de plantas como la manzanilla, la equinácea, el árnica y la milenrama.

Es importante no confundir Calendula officinalis con las plantas del género Tagetes, especialmente con el cempasúchil (Tagetes erecta). Aunque en inglés diferentes especies pueden recibir el nombre común “marigold” y ambas presentan flores amarillas o anaranjadas, son plantas botánicamente distintas y no deben considerarse medicinalmente intercambiables.

Parte utilizada

La parte medicinal principal de Calendula officinalis son las flores, recolectadas cuando se encuentran completamente abiertas.

En fitoterapia se utilizan los capítulos florales enteros o troceados, y en numerosas preparaciones tradicionales también se emplean especialmente las flores liguladas externas, comúnmente llamadas pétalos.

Las flores pueden utilizarse frescas o secas para elaborar infusiones, tinturas, extractos, macerados oleosos, cremas, pomadas, compresas y enjuagues.

Para preparaciones destinadas a la piel, el macerado oleoso de flores de caléndula constituye una de sus formas tradicionales más conocidas y puede utilizarse directamente o como base para elaborar bálsamos, ungüentos y otros preparados cosméticos.

Aunque algunas tradiciones también mencionan el uso de hojas, la referencia medicinal principal para esta ficha de REMEDIA será la flor de Calendula officinalis.

Usos y propiedades

Usos tradicionales

La caléndula posee una larga tradición de uso principalmente para el cuidado de la piel y las mucosas. Sus flores se han empleado en forma de infusiones, compresas, macerados oleosos, cremas y ungüentos sobre pequeñas heridas superficiales, rozaduras, irritaciones, quemaduras leves y piel inflamada.

También se utiliza tradicionalmente en enjuagues y gargarismos para acompañar inflamaciones leves de la mucosa oral y la garganta.

En herbolaria popular, las preparaciones internas de sus flores se han utilizado para molestias digestivas, espasmos abdominales y cólicos, aunque estos usos poseen menor respaldo clínico que sus aplicaciones tópicas.

Dentro del bienestar femenino, existe tradición de utilizar la caléndula para acompañar cólicos y molestias asociadas a la menstruación. Algunas fuentes históricas también la describen como emenagoga, pero no existe fundamento suficiente para presentarla como una planta que “regula las hormonas”.

Otros usos tradicionales incluyen preparaciones externas para hemorroides, contusiones y diferentes irritaciones cutáneas, siempre diferenciándolos del tratamiento médico requerido ante lesiones importantes.

Propiedades y áreas de interés

Antiinflamatoria: los triterpenos, especialmente derivados del faradiol, junto con flavonoides y otros constituyentes, se relacionan con la actividad antiinflamatoria observada en diferentes estudios experimentales.

Reparadora de la piel: las preparaciones de caléndula se utilizan para favorecer el proceso natural de reparación y epitelización de pequeñas lesiones superficiales.

Calmante cutánea: es especialmente apreciada en formulaciones destinadas a piel sensible, seca, irritada o enrojecida.

Boca y mucosas: posee uso tradicional en enjuagues y gargarismos para inflamaciones leves de la boca y garganta.

Antioxidante: sus flavonoides y carotenoides presentan actividad antioxidante y contribuyen a proteger los tejidos frente al estrés oxidativo.

Antimicrobiana: diferentes extractos han mostrado actividad frente a determinadas bacterias y hongos en estudios experimentales. Esto no significa que la caléndula sustituya el tratamiento de una infección bacteriana o fúngica establecida.

Digestiva y antiespasmódica: existe tradición de uso interno para molestias digestivas y espasmos abdominales, respaldada principalmente por investigación preclínica y experiencia tradicional.

Bienestar menstrual: tradicionalmente se ha utilizado para acompañar cólicos y molestias menstruales, pero no debe atribuirse a la planta una acción general de “equilibrio hormonal”.

Evidencia e información científica

La evidencia sobre Calendula officinalis es especialmente relevante en el ámbito del uso tópico, mientras que muchas de sus aplicaciones internas continúan sustentándose principalmente en la tradición y en estudios experimentales.

La fitoterapia europea reconoce el uso tradicional de la flor de caléndula para el tratamiento sintomático de inflamaciones leves de la piel, como las producidas por quemaduras solares menores, y como ayuda en la cicatrización de pequeñas heridas. También reconoce su utilización tradicional para inflamaciones leves de boca y garganta.

Los estudios farmacológicos respaldan actividades antiinflamatorias y reparadoras, especialmente relacionadas con los triterpenos derivados del faradiol, además de flavonoides y otros componentes presentes en las flores.

Existen también algunos estudios en humanos sobre diferentes formulaciones tópicas de caléndula en cicatrización y dermatitis, incluidos trabajos realizados en personas sometidas a radioterapia. Los resultados son interesantes, pero varían según la formulación y la calidad metodológica de los estudios, por lo que no todas estas aplicaciones pueden considerarse clínicamente establecidas.

La actividad antimicrobiana, antifúngica, antioxidante y antiespasmódica cuenta principalmente con evidencia experimental. Del mismo modo, los usos internos para gastritis, úlceras, trastornos hepáticos, menstruación o sistema linfático no poseen actualmente el mismo nivel de respaldo que sus aplicaciones tópicas.

Los resultados experimentales relacionados con células tumorales tampoco permiten afirmar que la caléndula prevenga o trate el cáncer. Su utilización en personas que reciben tratamientos oncológicos se ha investigado principalmente en el contexto del cuidado de la piel, no como tratamiento antitumoral.

Cómo actúa

La caléndula contiene diversos grupos de compuestos que actúan de manera complementaria, entre ellos triterpenos, flavonoides, carotenoides, saponinas y compuestos fenólicos.

Su actividad antiinflamatoria se relaciona especialmente con los triterpenos presentes en las flores, entre ellos los ésteres de faradiol, que han mostrado capacidad para modular diferentes procesos relacionados con la respuesta inflamatoria.

Los flavonoides y carotenoides aportan actividad antioxidante y contribuyen a proteger los tejidos frente al estrés oxidativo. Junto con otros componentes de la flor, participan en el entorno favorable para los procesos naturales de reparación y regeneración cutánea.

En la piel, diferentes extractos de caléndula han mostrado efectos relacionados con la formación de tejido de granulación, epitelización y reparación tisular, lo que ayuda a explicar su tradicional utilización sobre pequeñas heridas e irritaciones.

Algunos extractos presentan además actividad antimicrobiana y antifúngica en estudios experimentales, aunque estos resultados no significan que la planta pueda sustituir el tratamiento de una infección establecida.

En el sistema digestivo se han observado experimentalmente acciones sobre el músculo liso intestinal, que podrían contribuir a explicar su utilización tradicional frente a espasmos y molestias digestivas. Este campo posee menor respaldo clínico que su aplicación tópica.

Formas de preparación

Infusión

La infusión se prepara con las flores secas de Calendula officinalis. Al tratarse de una parte vegetal delicada, se utiliza infusión y no una decocción prolongada.

Como preparación tradicional puede emplearse aproximadamente 1–2 g de flores secas por 150 ml de agua recién hervida. Se vierte el agua sobre las flores, se tapa y se deja reposar alrededor de 5–10 minutos antes de colar.

Por vía interna, la infusión posee tradición de uso para acompañar molestias digestivas leves, espasmos abdominales y molestias menstruales, aunque estas aplicaciones disponen de menor evidencia que el uso externo de la planta.

La misma preparación puede dejarse enfriar y utilizarse externamente para compresas, lavados, enjuagues bucales o gargarismos, especialmente para el cuidado de piel irritada y mucosas inflamadas.

Tintura

La tintura de caléndula se elabora principalmente con las flores, frescas o secas, mediante extracción hidroalcohólica.

Una preparación tradicional documentada utiliza una relación aproximada de 1:5 de flor respecto al solvente hidroalcohólico. La concentración de alcohol puede variar considerablemente según el método y la materia prima; algunas formulaciones farmacopéicas utilizan solventes de graduación relativamente alta para extraer determinados constituyentes de la flor.

Para una elaboración artesanal, las flores se colocan en un recipiente limpio, se cubren completamente con el solvente hidroalcohólico y se dejan macerar durante varias semanas protegidas de la luz, agitando periódicamente. Posteriormente se filtra y se conserva la tintura en un recipiente oscuro bien cerrado.

La tintura puede formar parte de preparaciones tradicionales destinadas al bienestar digestivo y menstrual, pero también puede utilizarse diluida en preparaciones externas, como compresas o enjuagues.

No debe confundirse la tintura de caléndula con el macerado oleoso. La primera utiliza un solvente hidroalcohólico; el segundo extrae componentes liposolubles de las flores en un aceite vegetal y está destinado principalmente al cuidado externo de la piel.

Extractos

Los extractos de caléndula se elaboran principalmente a partir de las flores de Calendula officinalis y pueden presentarse como extractos líquidos, hidroalcohólicos, glicólicos o secos.

Su composición depende del solvente y del método de extracción. Los extractos hidroalcohólicos permiten recuperar diferentes flavonoides y otros compuestos, mientras que las preparaciones destinadas a productos tópicos pueden concentrar especialmente fracciones ricas en triterpenos, importantes dentro del perfil antiinflamatorio de la planta.

Los extractos de caléndula se incorporan con frecuencia en cremas, geles, pomadas, lociones y productos para mucosas, destinados principalmente al cuidado de piel irritada, inflamada o con pequeñas lesiones superficiales.

No todos los extractos son equivalentes. Para valorar una preparación es importante conocer la parte vegetal utilizada, solvente, relación de extracción y concentración final.

Uso externo

El uso externo constituye una de las aplicaciones más características y mejor documentadas de la caléndula.

Las flores pueden prepararse en infusión, dejarse enfriar y utilizarse para realizar lavados o compresas sobre pequeñas áreas de piel irritada o inflamada y pequeñas heridas superficiales.

La infusión también puede emplearse como enjuague bucal o gargarismo para acompañar inflamaciones leves de la boca y garganta.

Otra de sus preparaciones tradicionales más utilizadas es el macerado oleoso de caléndula, que puede aplicarse directamente sobre la piel o servir como base para elaborar bálsamos, pomadas y ungüentos. Es especialmente apreciado para el cuidado de piel seca, sensible, enrojecida o irritada.

Las preparaciones de caléndula no deben utilizarse como único tratamiento sobre heridas profundas, quemaduras graves, lesiones extensas o heridas con signos de infección.

Otras preparaciones

Una de las preparaciones más representativas de esta planta es el macerado oleoso de flores de caléndula. Se elabora colocando las flores, preferentemente secas para reducir la presencia de humedad, en un aceite vegetal como oliva, almendra o girasol y dejándolas macerar hasta obtener un aceite enriquecido con componentes liposolubles de la planta.

Este aceite puede utilizarse directamente para el cuidado y masaje de la piel o convertirse en la base de pomadas, bálsamos, ungüentos y cremas artesanales.

También pueden elaborarse compresas empapando una gasa o paño limpio en una infusión de las flores y aplicándolo sobre la zona que se desea cuidar.

Para boca y garganta, la infusión puede utilizarse una vez fría o tibia como enjuague o gargarismo, evitando tragarla cuando el objetivo sea exclusivamente local.

La caléndula también se incorpora habitualmente en jabones, cremas, lociones y otros preparados cosméticos, especialmente aquellos formulados para piel sensible, seca o con tendencia a la irritación.

Enfoque integrativo

Enfoque integrativo

La caléndula ocupa un lugar especialmente importante dentro del cuidado integrativo de la piel y las mucosas, donde combina una larga tradición herbolaria con investigación moderna sobre sus propiedades antiinflamatorias y reparadoras.

Puede integrarse en rutinas destinadas a acompañar piel seca, sensible, enrojecida o irritada, así como pequeñas alteraciones superficiales, seleccionando preparaciones como macerados oleosos, cremas, pomadas, infusiones o compresas según el objetivo.

Su afinidad tradicional con las mucosas amplía su interés hacia preparaciones locales para boca y garganta. Por vía interna, la tradición herbolaria también la relaciona con el bienestar digestivo y menstrual, aunque estas aplicaciones cuentan con menor respaldo clínico que su uso tópico.

Desde esta perspectiva, la caléndula destaca principalmente como una planta de protección, calma y reparación, especialmente apropiada para formulaciones herbales destinadas al cuidado externo.

Medicina Tradicional China

Calendula officinalis no forma parte de las plantas principales de la materia médica clásica de la Medicina Tradicional China, por lo que no corresponde asignarle de manera estricta meridianos, naturaleza o funciones tradicionales propias de una planta china.

Desde una interpretación integrativa contemporánea, su utilización occidental para piel enrojecida, inflamada o irritada puede compararse conceptualmente con estrategias de MTC orientadas a calmar procesos asociados con Calor y favorecer la recuperación de los tejidos.

Su uso tradicional sobre inflamaciones de las mucosas también puede relacionarse, de manera comparativa, con el concepto de dispersar Calor local y aliviar irritación.

Estas asociaciones representan una lectura moderna entre sistemas terapéuticos y no una clasificación histórica de Calendula officinalis dentro de la Medicina Tradicional China.

Precauciones y seguridad

La caléndula suele ser bien tolerada por vía tópica cuando se utiliza adecuadamente, pero existen algunas precauciones importantes.

Las personas con alergia o hipersensibilidad a plantas de la familia Asteraceae pueden presentar reacciones a la caléndula. Esta familia incluye plantas como manzanilla, árnica, equinácea, milenrama, margaritas y ambrosía. Si aparecen picor, enrojecimiento, erupción o irritación, debe suspenderse su uso.

Durante el embarazo, se recomienda evitar el uso medicinal interno debido a su tradición como planta emenagoga y a la falta de información suficiente que permita establecer su seguridad. Durante la lactancia, tampoco existen datos adecuados para recomendar su consumo medicinal interno sin supervisión profesional.

Las preparaciones externas no deben utilizarse como sustituto de atención médica en heridas profundas, quemaduras graves, lesiones extensas o heridas con signos de infección, como dolor creciente, secreción, inflamación intensa o fiebre.

Aunque diferentes extractos presentan actividad antimicrobiana y antifúngica experimental, la caléndula no debe considerarse un sustituto de los tratamientos indicados para una infección bacteriana o fúngica establecida.

En niños pequeños y bebés, las formulaciones tópicas deben ser adecuadas para la edad y correctamente formuladas, especialmente cuando se aplican sobre áreas extensas o piel lesionada.

Investigación y referencias

European Medicines Agency (EMA), Committee on Herbal Medicinal Products (HMPC). Calendula officinalis L., flos.

European Medicines Agency (EMA), Committee on Herbal Medicinal Products (HMPC). Assessment report on Calendula officinalis L., flos.

European Pharmacopoeia. Calendulae flos.

Kew Science, Plants of the World Online. Calendula officinalis L. Royal Botanic Gardens, Kew.

Apelian, Nicole; Davis, Claude. El libro de los remedios herbales olvidados: El poder curativo de las plantas.

Chevallier, Andrew. Enciclopedia de plantas medicinales: 560 hierbas y remedios para dolencias comunes. Nueva edición expandida y revisada.

Figueiredo, Jaime. La Biblia Perdida de los Remedios Naturales.

GUÍA DE CONSULTA

Ficha técnica de la planta

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