El diente de león suele utilizarse como alimento y planta herbal, pero sus preparaciones medicinales concentradas requieren algunas precauciones.
Embarazo y lactancia: la seguridad de la raíz de diente de león durante el embarazo y la lactancia no ha sido establecida. Ante la falta de datos suficientes, la EMA no recomienda su uso medicinal durante estas etapas.
Menores de 12 años: su uso medicinal no está recomendado debido a la falta de datos suficientes de seguridad.
Vesícula y vías biliares: debido a la posible estimulación de la secreción biliar, la raíz no se recomienda en personas con obstrucción de las vías biliares, colangitis, cálculos biliares u otras enfermedades biliares. La monografía europea también recomienda evitarla en presencia de enfermedad hepática sin valoración profesional.
Alergias: debe evitarse en personas con hipersensibilidad conocida al diente de león o a plantas de la familia Asteraceae.
Función urinaria: cuando se utiliza para aumentar la producción de orina debe mantenerse una ingesta adecuada de líquidos. No debe emplearse con este objetivo cuando exista una condición en la que se haya indicado restricción de líquidos, como determinadas enfermedades cardíacas o renales graves.
Interacciones: la monografía europea de la raíz señala que no se han reportado interacciones medicamentosas específicas. Esto no significa que todas las combinaciones posibles hayan sido estudiadas; si se utilizan medicamentos de forma habitual o existen enfermedades crónicas, es prudente consultar con un profesional sanitario.
Señales de alarma urinarias: si durante su utilización aparecen fiebre, dolor o dificultad al orinar, espasmos o sangre en la orina, debe buscarse valoración médica.